Solo a tu diestra la confío.
ADMETO
¡Oh rey!, me obligas contra mi voluntad.
HERACLES
Atrévete a extender la mano y a tocar a tu huéspeda.[375]
ADMETO (volviendo hacia atrás el rostro).
Ya la extiendo, volviendo mi cabeza como si hubiese de mirar el rostro de la Gorgona.
HERACLES
¿La estrechas ya?
ADMETO