In true hate, to pray they have their will:

The very devils cannot plague them better.

[120] La castidad de Hipólito envolvía al mismo tiempo no leve ofensa a la diosa Afrodita, una de las más veneradas, y no dejaba de ser extraña en un pueblo que siempre dio grande importancia a los goces de los sentidos. Sin embargo, la venganza de Afrodita es inmoral, cruel y egoísta. Es seguro que ni en Sófocles ni en Esquilo encontraremos nunca dioses de esta índole, que si infunden temor, infunden también desprecio.

[121] Porque Minos, su padre, rey de Creta, era hijo de Zeus y de Europa.

[122] Conocida es generalmente la fábula de Faetón, hijo de Apolo y de Clímene, su disputa con Épafo, en que este sostenía que no era hijo del Sol, el juramento de su padre, y su desventurado ensayo al regir el carro paterno, siendo precipitado en el Erídano o Po, a cuyas orillas le lloraron tanto sus hermanas las Helíades, que fueron convertidas en álamos blancos y sus lágrimas en ámbar.

[123] Conocida también, como la anterior, es la fábula de las Hespérides Egle, Aretusa y Hesperetusa, hijas de Atlante y de Hespéride, y su jardín de manzanas de oro, y el dragón que las guardaba. Eurípides indica claramente que moraban al pie del Atlas, en la Mauritania. Otros dicen que habitaban en la Cirenaica, en donde había una ciudad llamada Hésperis, o en nuestra España, cerca de Cádiz, o en las Canarias o islas Afortunadas.

[124] Muniquia, aldea y puerto del Ática, entre el Pireo y el cabo Sunio, uno de los tres puertos de Atenas, célebre por su fortaleza y por el templo de Artemisa que había allí edificado.

[125] Teseo, que, según dice, vuelve de consultar al oráculo, trae puesta una corona de las hojas del árbol consagrado al dios Apolo. Tito Livio (lib. XXIII, § 11) dice así hablando de la embajada a Delfos de Q. Fabio Píctor: Hæc ubi ex græco carmine interpretata recitavit, tum dixit, se oraculo egressum ex templo iis omnibus divis rem divinam thure ac vino fecisse; jussumque ab templi antistite sicut coronatus laurea corona et oraculum adisset, et rem divinam fecisset ita coronatum navem adscendere, nec ante deponere eam, quam Romam pervenisset.

[126] Ordinariamente se ponen en boca del coro las palabras que siguen, contra el sentido y la costumbre, puesto que, al contemplar tan doloroso espectáculo, Teseo es quien debe hablar, y porque su versificación y traza indican claramente qué las pronuncia Teseo, no el coro.

[127] El texto griego dice ἀβίοτος βίου, una vida que no es vida.