[383] Pelias, rey de Yolco, era hijo de Tiro y de Poseidón. Usurpó el trono de Yolco, que correspondía a Esón, padre de Jasón, su hermano uterino, y sugirió a este la expedición de los argonautas con el objeto de verse libre de este rival, y esperando que perecería en ella; pero a su vuelta, engañadas sus hijas por Medea, que prometió rejuvenecerlo, pereció, sufriendo una muerte horrorosa.
[384] Yolco, ciudad de la Hemonia, en el golfo de Págasas, cerca del mar.
[385] Medea, hija de Eetes, rey de la Cólquida, y de la mágica Hipsea. Enamorada de Jasón, le ayudó en la conquista del vellocino de oro, y huyó con él a Grecia.
[386] Creonte, hijo de Sísifo, y por lo tanto pariente de Odiseo.
[387] Cicerón, en el libro III, Tuscul., cap. XXVI, dice así: Sunt autem alii, quos in luctu cum ipsa solitudine loqui sæpe delectat, ut illa apud Ennium nutrix:
Cupido cepit miseram nunc me proloqui
Cælo at terræ Medeai miserias.
[388] Los dados eran pequeños cubos de marfil, hueso o madera, en cada uno de cuyos lados se señalaban desde uno a seis puntos. Ordinariamente su jugaba con tres, que se tiraban con un cubilete; la mejor jugada era cuando cada uno de ellos presentaba en el mismo lado distintos puntos, y la peor la contraria. Otras veces servían para este juego los huesos de la ranilla de ciertos animales, o se montaban en piedra o bronce. Solo tenían cuatro lados, no seis, y los puntos que se señalaban eran uno y seis en los dos lados opuestos, y tres y cuatro en los otros dos; dos y cuatro no se señalaban si no se jugaba con cuatro dados en lugar de tres. Los corintios tenían fama de jugadores.
[389] Famosa fuente al pie de la acrópolis de Corinto, dedicada a las Musas.
[390] El texto dice ἀμφιπόλου, de dos puertas; pero en nuestra opinión esa palabra no quiere expresar que el palacio tenía dos puertas, una primero y otra después, y que eran tales los clamores de Medea que habían atravesado a ambas. Conocida la construcción y el plan de las casas griegas, y sabiendo que las habitaciones de las mujeres o el gineceo se encontraban en el extremo opuesto, es evidente que, ni aun teniendo Medea la voz de Esténtor, se hubiese oído fuera. Lo más natural, por consiguiente, es que el coro le llame palacio de dos puertas, de puerta de dos hojas o batientes, como eran las de los teatros y palacios, distintas de las otras más pobres, que de ordinario constaban solo de una hoja.