Δῶρα θεοὺς πείθει, δῶρ᾿ αἰδοίους βασιλῆας.

Es probable, por tanto, que Eurípides lo conociera, y que sin temor alguno lo reprodujese en esta tragedia. Lo mismo hacen Esquilo y Sófocles, y en general todos los griegos, que, por lo visto, y en una época en que era más fácil que ahora, no pretendían pasar en todo por originales. Al contrario, hacían un servicio al público, obligándole de esta suerte a aprender bien notables frases tradicionales.

[425] Alude a la muerte de sus hijos, y dice que los llevará al infierno.

[426] En Las Fenicias, versos 335 y 336, dice también Yocasta a Polinices:

ἐγὼ δ᾽ οὔτε σοι πυρὸς ἀνῆψα φῶς νόμιμον ἐν γάμοις,

ὡς πρέπει ματέρι μακαρίᾳ.

«Ni yo llevé en tus bodas la nupcial antorcha, como lo hubiera hecho otra madre afortunada».

[427] Este mismo verso se halla en Las Troyanas, en donde dice también Andrómaca:

μάτην δ᾽ ἐμόχθουν καὶ κατεξάνθην πόνοις.

«Vanamente trabajé, y graves molestias me consumieron».