PERSONAJES

Afrodita.
Hipólito, hijo de Teseo y de la amazona Antíope.
Servidores de Hipólito.
Coro de mujeres trecenias.
La nodriza de Fedra.
Fedra, esposa de Teseo, hija de Minos.
Un mensajero.
Teseo, rey de Atenas, hijo de Egeo.
Otro mensajero.
Artemisa.

La acción es en Trecén.

La escena representa el palacio de Teseo en esta ciudad, y a la izquierda y a la derecha de la puerta se ven las estatuas de Afrodita y de Artemisa.

AFRODITA

Yo soy Afrodita, diosa célebre y venerada en la tierra y en el cielo, propicia a cuantos habitan entre el Ponto Euxino[83] y los confines del Atlántico y ven la luz del sol, rindiendo homenaje a mi poder, y funesta a los que se ensoberbecen contra mí. Es conforme a la naturaleza de los dioses que reciban placer de los honores que se les tributan. Pronto probaré esta verdad, porque Hipólito, hijo de Teseo, descendiente de las Amazonas[84] y discípulo del casto Piteo,[85] es el único mortal que en Trecén[86] se atreve a escarnecerme, diciendo que soy la peor de las deidades, y odia el lecho nupcial, y no quiere casarse, y rinde culto a Artemisa, hermana de Febo e hija de Zeus, creyendo que es la diosa de más poder, y vive siempre en su virginal compañía en la verde selva, persiguiendo a las fieras con sus ágiles perros, frecuentando su trato y dándose más que humana importancia. Seguramente no lo hago por envidia, pues ¿a qué vendría? Pero me vengaré hoy de él, porque me ha ofendido; y como hace ya tiempo que preparo mi venganza, no me será difícil realizarla. Muéveme a ella que cuando vino del palacio de Piteo al campo de Pandión[87] para asistir a las fiestas y ceremonias de los sagrados misterios,[88] lo vio Fedra, noble esposa de su padre, y la inspiré un amor ardiente, y antes de llegar a Trecén, y en la misma roca de Palas,[89] que mira hacia aquí, edificó para mí un templo, ardientemente enamorada de Hipólito, que peregrinaba a la sazón, y en honor suyo quiso que en adelante se llamase el templo de Afrodita. Pero cuando Teseo abandonó el país de Cécrope,[90] desterrado en castigo de la muerte de los Palántidas,[91] y navegó hacia aquí con su esposa para sufrir voluntariamente penosa relegación, que ha de durar un año, ella no hace más que gemir, y estimulada por el aguijón del amor, sufre en silencio su desventura, y ninguno de sus servidores conoce la causa de su mal. Este amor no dejará de dar su fruto, y yo lo descubriré a Teseo, y se hará público. Y su padre matará a este enemigo mío, pronunciando terribles imprecaciones, que cumplirá Poseidón, dios del mar, por haberse obligado a hacer tres veces lo que le pidiera Teseo. Ínclita es Fedra y morirá, sin embargo, porque su ruina no pesará tanto en mi ánimo que consienta en que mis enemigos queden impunes y renuncie a mi propósito. Pero como veo a Hipólito, el hijo de Teseo, que viene hacia aquí para descansar de las fatigas de la caza, abandonaré estos lugares. Síguenle multitud de servidores cantando himnos en honor de Artemisa; no sabe que ya se abrieron para él las puertas de la muerte, y que este será el último día que ha de ver.

HIPÓLITO (que trae una corona,
seguido de sus compañeros de caza
).

Seguidme, seguidme cantando en honor de Artemisa, nuestra protectora celestial, hija de Zeus.

EL SÉQUITO DE HIPÓLITO[92]

Salve, diosa muy augusta, hija de Zeus, digna, digna de veneración; salve, Artemisa, hija de Leto y de Zeus, la más hermosa de las vírgenes, que en el vasto cielo habitas en el ilustre palacio paterno, resplandeciente con el oro de Zeus.