FEDRA

Cualquiera que sea, el hijo de la amazona...

LA NODRIZA

¡Hablas de Hipólito!

FEDRA

Tú lo dices, no yo.

LA NODRIZA

¡Ay de mí, oh hija! ¿Qué has dicho? ¡Cómo has desgarrado mi corazón! Esto es intolerable, ¡oh mujeres! Ya no puedo vivir. ¡Día odioso, odiosa luz es la que veo! Yo me despeñaré, yo abandonaré mi cuerpo, yo dejaré esta triste vida; vivid vosotras, que yo aborrezco la existencia. Los que se contienen, aunque involuntariamente, aman, sin embargo, sus propios males. No es diosa Afrodita, sino más que diosa, y la ha perdido, y a mí, y a esta familia.

EL CORO

¿Has oído, ¡oh!, has oído a la reina confesando sus malhadados amores, que no deben escucharse? Que muera yo, ¡oh amada!, antes de cometer el delito que embarga tu pensamiento. ¡Ay de mí! ¡Oh desventurada víctima de estos dolores! ¡Oh penas, alimento de los hombres! Tú misma te has perdido publicando tu mal. ¿Cuánto tiempo vivirás así? Alguna novedad va a ocurrir en este palacio. Ya no ignoramos, ¡oh desdichada joven cretense!, en dónde descargará la tempestad que Afrodita envía.