Solo me ocurre morir cuanto antes, único remedio de este infortunio.

HIPÓLITO (que sale por una de las puertas laterales, seguido de la nodriza. Como Fedra se halla en el hueco de la principal, y lejos, no la ve).

¡Oh tierra, nuestra madre, oh inmensa luz del sol! ¿Qué palabras nefandas han manchado mis oídos?

LA NODRIZA

Calla, hijo, no te oiga alguien.

HIPÓLITO

No es posible callar, habiendo oído tales horrores.

LA NODRIZA (suplicándole humildemente).

Suplícote por tu barba y tu hermosa diestra.

HIPÓLITO (rechazándola).