¿Te expondrás acaso a sufrir algún daño irreparable?
FEDRA
Solo anhelo morir; el cómo, yo lo pensaré.
EL CORO
No pronuncies palabras de mal agüero.
FEDRA
Y tú aconséjame bien. Yo llenaré de gozo a Ciprina, que me ha perdido, dejando hoy de vivir, víctima de un amor cruel. Pero después de muerta, causaré daño a otro para que no se enorgullezca con mis males, y para que, participando también de mi pena, aprenda a ser más modesto. (Entra Fedra en el palacio).
EL CORO
Estrofa 1.ª — ¡Ojalá que ahora me viese en los profundos valles de las montañas y algún dios me convirtiera en ave alígera y me juntase con los demás volátiles! Desde lo alto de los aires contemplaría las olas del mar Adriático y las aguas del Erídano, en donde tres desventuradas doncellas, llorando a Faetón, aumentan las ondas purpúreas de su padre con los brillantes destellos de sus lágrimas de ámbar.[122]
Antístrofa 1.ª — Y volaría a la costa de las cantatrices Hespérides,[123] rica en manzanas, do el marino rey del purpúreo lago no da paso a los navegantes, defendiendo los límites venerandos del cielo, que sostiene Atlas, y adonde las fuentes destilan ambrosía en el palacio de Zeus, y la divina y alma tierra derrama para los dioses abundante dicha.