Estrofa 2.ª — ¡Oh nave cretense de blancas alas que, surcando las sonoras y marinas aguas del piélago, trajiste a mi señora de su feliz morada, para disfrutar del más desventurado himeneo! O de ambas regiones o de la tierra de Creta voló genio funesto a la ínclita Atenas; pero ataron las puntas de los torcidos cables en la ribera de Muniquia,[124] y descendieron al continente.
Antístrofa 2.ª — Por esto aquejó su ánimo amorosa dolencia y pasión ilícita, y fue víctima de dura calamidad, y del techo que contempló su himeneo cuelga lazo fatal que ceñirá su blanco cuello en honor de triste diosa, prefiriendo morir sin infamia y librar su alma de amor molesto.
UNA ESCLAVA (desde dentro).
¡Ay, ay! Socorredme todos los que se hallen cerca de este palacio: mi señora, la esposa de Teseo, yace suspendida de lazo fatal.
EL CORO
¡Ay, ay! Consumose ya el suicidio. Ya no existe la esposa del rey, ahorcada con nudo corredizo.
LA ESCLAVA
¿No os daréis prisa? ¿Nadie traerá un cuchillo de dos filos para cortar la cuerda que rodea su cerviz?
PRIMER SEMICORO
¿Qué hacemos, amigas? ¿Queréis entrar en el palacio y desatar los apretados lazos que ahogan a mi dueña?