¡Ay, ay! ¡Infelices troyanas! Venid y sabréis los trabajos que os aguardan; salid de las tiendas; los argivos se preparan a navegar.

HÉCUBA

¡Ay, ay de mí! No llaméis ahora a mi lado a Casandra, bacante furiosa, que la afrentarán los griegos y doblará mi dolor. ¡Ay de ti, mísera Troya! ¡Pereciste con los desdichados que te abandonan, vivos y muertos!

SEGUNDO SEMICORO (que sale de la tienda).

Antístrofa 2.ª — ¡Ay de mí! Temblando dejé la tienda de Agamenón para oír de tus labios, ¡oh reina!, si los argivos me han condenado a muerte o si los marineros se aprestan a agitar en las popas los remos.

HÉCUBA

¡Oh hija, respira y reanímate! El terror embarga tus miembros.

SEGUNDO SEMICORO

¿Ha venido algún heraldo de los griegos? ¿Quién será el dueño de esta mísera esclava?

HÉCUBA