LOS DIOSCUROS

Ya tiene hogar y esposo; solo en dejar la ciudad de los argivos participa de tus males.

ORESTES

¿Y qué cosa hay más deplorable que ser desterrado de su patria? Pero yo, reo de la muerte de mi madre,[233] abandonaré los lugares en que vivió mi padre para sujetarme al fallo de un tribunal extranjero.

LOS DIOSCUROS

No desmayes; resígnate, que vas a la santa ciudad de Atenea.

ELECTRA

Abrázame, ¡oh hermano muy amado!; las horribles imprecaciones de una madre nos alejan del hogar paterno.

ORESTES

Anda, pues, abrázame tú, y llora como si lo hicieses ante mi sepulcro.