LOS DIOSCUROS

¡Ay, ay! Tristes hasta para los dioses son tus lamentos. Nosotros y los demás habitantes del cielo nos compadecemos de las desdichas humanas.

ORESTES

¡No te veré ya más!

ELECTRA

¡Ni yo a ti tampoco!

ORESTES

Esta es la última vez que me hablas.

ELECTRA

Adiós, ¡oh ciudad!; adiós por largo tiempo vosotras, mujeres que la habitáis.