ORESTES
¡Oh hermana fidelísima!, ¿ya te vas?
ELECTRA
Me voy derramando tiernas lágrimas.
ORESTES
Alégrate tú, Pílades, que Electra será tu esposa.
LOS DIOSCUROS
Celebrar su himeneo será, en efecto, su primer cuidado; pero tú, si has de huir de estas Furias, encamínate a Tebas. Con sus manos armadas de dragones y su negro cuerpo te acometerán con terrible ímpetu, y te causarán atroces dolores. Nosotros vamos ahora volando al mar Sículo a proteger en sus aguas las proas de los bajeles. Cuando atravesamos el éter no socorremos a los impíos, salvando tan solo de graves trabajos a los que rinden culto a la Piedad y a la Justicia. Que nadie, pues, navegue que sea injusto ni perjuro. Yo, dios, lo anuncio a los hombres.
EL CORO
Y yo me despido de vosotros. Entre los mortales es solo feliz el que no sufre infortunios y está contento con su suerte.