Epodo. — Y vi también a Aquiles, ligero como el viento, hijo de Tetis, discípulo de Quirón,[246] corriendo con sus armas por la arenosa ribera, disputando a pie la victoria a una cuadriga. Y gritaba el auriga Eumelo,[247] del linaje de Feres, aguijando los hermosísimos caballos de insignes frenos llenos de oro: los de en medio, junto al yugo, eran pintados de blanco, y los otros dos, los de más largas riendas, que se ayudaban mutuamente en su carrera, de pelo rojo, con manchas en las piernas, más arriba de su casco sólido; y junto a ellos, y cerca de la rueda y de sus rayos, corría armado el hijo de Peleo.

Estrofa 2.ª — Vi también sus numerosas naves, espectáculo admirable y que satisfizo mi juvenil curiosidad, disfrutando de dulce deleite. Formaba el ala derecha de la armada la escuadra ftiota de los mirmidones, con cincuenta bajeles impetuosos. Doradas imágenes en su parte más alta representaban a las nereidas, distintivo de las naves que llevaban el ejército de Aquiles.[248]

Antístrofa 2.ª — Cerca de ellas estaban los buques argivos, de igual número de remos, a cuyo frente iba el hijo de Mecisteo,[249] educado por su abuelo Tálao, y Esténelo, el hijo de Capaneo.[250] Seguían después las sesenta naves del Ática, mandadas por el hijo de Teseo,[251] llevando a Palas en ecuestre y alado carro, signo fausto a los navegantes.

Estrofa 3.ª — Vi también la armada de los beocios, compuesta de cincuenta naves adornadas de símbolos, y entre ellos, y en la parte más elevada, a Cadmo,[252] teniendo en sus manos un dragón dorado; Leitos, el hijo de la Tierra, los mandaba. Vi también a los de la Fócida,[253] y a los locrenses, iguales en número, capitaneados por el hijo de Oileo,[254] que abandonó a la ilustre ciudad Troniada.

Antístrofa 3.ª — El hijo de Atreo, de la ciclópea Micenas, iba al frente de cien naves, y con él su hermano, capitán también, como un amigo va con otro, para pedir en nombre de la Grecia estrecha cuenta a la que dejó su palacio para contraer, en las popas de las naves de Gerenio Néstor,[255] que vino de Pilos, bárbaras nupcias. Vi además una imagen con pies de toro, símbolo del Alfeo.

Epodo. — Doce eran los bajeles de los enianes que obedecían al rey Guneo, y junto a ellos los príncipes de la Élide,[256] llamados epeos por todo el pueblo, a las órdenes de Eurito. Las naves tafias, armadas de brillantes remos, las guiaba Meges, hijo de Fileo, habiendo dejado las islas Equínadas, inaccesibles a los marineros. Y Áyax, criado en Salamina, juntaba las últimas del ala derecha a la izquierda, en doce ligerísimos bajeles, apostado cerca de ellos, según observé al visitar la flota griega; y si algún buque bárbaro se atreve a atacarla, no podrá volver, según es de presumir de su formidable aspecto. Oiga lo que oyere, en mi patria conservaré eterna memoria de tan importante armada.[257]

EL ANCIANO

Menelao, ¿osas cometer atrocidades que no debías intentar?

MENELAO

Aparta; eres demasiado fiel a tus señores.