AGAMENÓN
¿Por qué lloras, hija, y no me miras afable, sino que con tu manto cubres tu rostro, fijo en tierra?
CLITEMNESTRA
¡Ay de mí! ¿Cuál será el exordio de mis males? ¿Cuándo brotará todo mi discurso, así en su principio como en su medio y fin?
AGAMENÓN
¿Pero qué hay? ¿Por qué conspiráis todos contra mí, retratándose en vuestros semblantes la confusión y el miedo?
CLITEMNESTRA
Contesta ingenuamente a mis preguntas, ¡oh esposo!
AGAMENÓN
No necesitas rogármelo; yo deseo que me interrogues.