CLITEMNESTRA
Separada ha tiempo de mi esposo, salí del palacio a verlo. Y mi hija mísera yace anegada en lágrimas, y exhala tiernas quejas desde que sabe el inhumano proyecto de su padre. Pero he aquí a Agamenón, que se acerca al nombrarlo, y que no tardará en cometer contra sus hijos impíos atentados.
AGAMENÓN
A tiempo, ¡oh hija de Leda!, te encuentro fuera del palacio, para hablarte sin que la virgen nos escuche, que mis palabras no deben ser oídas de las que van a casarse.
CLITEMNESTRA
¿Qué quieres? ¿Tanto te interesa aprovechar esta oportuna ocasión de hablarme?
AGAMENÓN
Llama a tu hija del palacio, para que yo la acompañe; ya la aguarda el agua consagrada y la salsamola que consumirá el fuego lustral, y las ternerillas que se han de sacrificar a Artemisa antes de las bodas, derramando su negra sangre.
CLITEMNESTRA
Buenas son tus palabras, pero no sé cómo calificar tus obras. Sal, hija mía; tú sabes cuanto trama tu padre; debajo de tu manto trae también a tu hermano Orestes. Hela aquí obediente a tus órdenes; en su nombre y en el mío diré lo que debes oír.