HÉCUBA
Que humea.
ANDRÓMACA
¡Vuelve a mis brazos, oh esposo!
HÉCUBA
¿Llamas a mi hijo, que está debajo de la tierra, ¡oh desventurada!?
ANDRÓMACA
¡Escudo de tu esposa!
HÉCUBA
Mas tú, azote en otro tiempo de los griegos, tú, que eres mi primogénito, llévame a los infiernos y descansaré al lado de Príamo.