No profanes, extranjero, a la sacerdotisa de la diosa, abrazando su manto, que no debes tocar.
ORESTES
¡Oh hermana!, hija como yo de mi padre Agamenón; no me rechaces, ya que encuentras un hermano que nunca creíste ver más.
IFIGENIA
¿Eres tú mi hermano? ¿Te atreves a repetirlo? Él recorre ahora el campo argivo y la tierra de Nauplia.[292]
ORESTES
No es allí donde está tu hermano, ¡oh desdichada!
IFIGENIA
¿Pero te dio a luz la lacedemonia hija de Tindáreo?
ORESTES