De ti dependo, si me amas.

HELENA

Hace ya tiempo que aprendí a estimar a los amigos.

TEOCLÍMENO

¿Quieres, acaso, que yo te acompañe y gobierne la nave?

HELENA

No, rey, que no has de servir a tus esclavos.

TEOCLÍMENO

Ea, pues, olvidemos ya los ritos de los hijos de Pélope; puro está nuestro palacio, pues Menelao no expiró en él. Anuncíese a mis sátrapas que me traigan presentes nupciales; conviene que en todo mi reino resuenen faustos epitalamios por mi himeneo con Helena, y que celebre mi dicha. Vete, extranjero, y cuando abandonares en los brazos de la mar al primer esposo de esta, vuelve pronto a mi palacio con Helena para solemnizar mis bodas, ya regreses luego a tu patria, ya prefieras quedarte con nosotros y ser feliz. (Retírase).

MENELAO