[152] Cuando Anfitrión traía los rebaños de bueyes de Electrión, padre de Alcmena, que habían robado los teléboas, lanzó su maza contra un buey que se había separado de sus compañeros, acertándole en los cuernos, y de rechazo, hirió en la cabeza a su suegro, dejándole muerto. Es necesario tener esto presente, y entender lo que dice Heracles de Anfitrión en el sentido de que, siendo desafortunado el tronco de un linaje no criminal, sus descendientes también lo son. De otra suerte no se comprendería que así tratase a su padre.
[153] Cuando su madre Alcmena vio las dos serpientes que amenazaban en la cuna a su hijo, entonces de ocho meses, comenzó a dar gritos horrorizada; pero Heracles se incorporó, y estrechándolas entre sus manos, ahogó a ambas.
[154] Este Tifón, dios egipcio, hermano de Osiris, aparece también en la mitología griega como el principal gigante que hizo la guerra a los dioses. Fue padre de Gerión y del Cancerbero, y yacía vencido por Zeus bajo el Etna o bajo la isla Inarime.
[155] Los homicidas sufrían por cierto tiempo la pena del destierro, y no volvían a su patria hasta después de haberse purificado. Cuando el muerto era pariente del asesino y habían de perseguirlo las Furias, todos estaban obligados a huirlo para no mancharse con su contacto.
[156] Todo esto parece rezar con Zeus, que se casó con su hermana Hera y cargó de cadenas a su padre Cronos por reinar en el cielo. Indudablemente este diálogo es un anacronismo, por razonable que nos parezca, pues Heracles y Teseo no hablaron nunca, o no debieron hablar así. Dedúcese de las frases osadas e irreligiosas de Eurípides, que oye un pueblo entero en una fiesta popular y consagrada al culto, cuáles debían ser las creencias del auditorio y la honda brecha que la filosofía había hecho en el politeísmo. Los dioses no solo cometen verdaderos crímenes, según afirma el poeta, sino que tal es su moralidad que ni aun se inquietan ni afligen por esto. No se puede decir más porque tales dioses ni podían ni debían ser adorados.
[157] Este es el complemento filosófico de lo dicho antes por Teseo acerca de los dioses. A la noción politeísta, desfigurada por los poetas y por la imaginación popular, cuya existencia combate Eurípides, sustituye esta otra idea más elevada de Dios, que revela sin ambages una nueva creencia. Probable parece que este trágico la aprendiera en la escuela de Anaxágoras, cuyas persecuciones provinieron principalmente de la osadía y entereza que desplegó atacando las preocupaciones religiosas populares, y defendiendo doctrinas monoteístas mucho más racionales y sensatas.
[158] Es muy bella esta despedida de Heracles, por la ternura que respira y por los sentimientos que expresa. No es posible negar que Eurípides, siempre que quiere, y cuando no lo arrastra su filosofismo o sus pretensiones oratorias, es incomparable en la pintura de afectos. Poseía a raudales ese raro e inapreciable don de sentir cierto orden de belleza moral que nace con el hombre y no puede adquirirse con el estudio.
[159] Por su candor, naturalidad y sencillez nos agradan estas palabras de Heracles y Teseo. Viendo este a su amigo agobiado por tan grandes calamidades, le recuerda sus gloriosas empresas e inolvidables trabajos, más bien para infundirle fortaleza que para humillarlo, y Heracles, algo picado por el recuerdo, lo reconviene de manera que le obliga a callarse.
[160] Vorlesungen über dramat. Kunst und Literatur, IX. pág. 161. La traducción francesa de esta obra notabilísima se ha agotado hace ya tiempo.
[161] Argos fue fundada por Ínaco hacia el año 2000 antes de J. C.