Une sagesse trop raffinée chez les sages n’est pas non plus sans dangers.
Hartung lo traduce de esta otra manera:
Ohne Schmerzen ist es nicht, Dass höhre Einsicht Menschen über andre hebt.
El pensamiento del autor parece ser, o que en igualdad de circunstancias el hombre más civilizado es más sensible que el inculto y el muy sabio más que el civilizado, o que el exceso de sabiduría tiene, entre otros inconvenientes, el de afectar más el alma, porque cuanto más sabio es el hombre mejor conoce la extensión y alcance de una desdicha.
[180] Las de oír a Electra.
[181] Electra alude aquí a su situación excepcional de ser casada y virgen, y a esto atribuye su aislamiento, pues siendo virgen no puede concurrir con ellas a las fiestas, porque no pasa por tal, ni tampoco con las matronas, porque su conciencia se lo impide, sabedora de su virginidad. Esta es también la causa de que huya de Cástor (hijo, como su madre, de Zeus y de Leda, que es mortal y dios de año en año), pues para él ya no es virgen, habiéndose casado con el colono.
[182] De molde viene aquí a Eurípides esta ocasión para disertar un poco sobre la nobleza, la virtud y el valor, aunque ni la situación de los personajes lo consienta ni lo exija, ni tal disertación aumente en lo más mínimo los quilates de la tragedia. Nuestra opinión en este particular es que deben mirarse como síntoma de decadencia literaria estos esfuerzos de los escritores en poner de relieve su persona o sus ideas siempre que se trate de una fábula (llámesele drama, epopeya o novela), en la cual, a ser posible, se debería suprimir hasta el recuerdo de su existencia.
[183] Según dice Pausanias, el Tanao es un río poco caudaloso que riega las fronteras de la Argólida y desagua en el golfo Tiríntico.
[184] Sabida es la fábula de Arión, el poeta músico griego, que se supone autor del ditirambo, su viaje a Italia con Periandro, rey de Corinto, su exposición de ser robado a la vuelta, codiciosos los marineros de las riquezas que traía, y el medio de que se valió para librarse de la muerte, tocando la lira y precipitándose al mar, en donde lo recogió un delfín, llevándolo ileso hasta el cabo Ténaro, en la Laconia.
[185] Estas famosas armas fueron un presente que Hefesto hizo a Aquiles, el hijo de Tetis, y la causa de la locura de Áyax cuando, a la muerte de su dueño, fueron adjudicadas a Odiseo.