Estábamos a punto de morir; perdóname, anciano, si te interrumpo, que las mujeres son en cierto modo más dignas de lástima que los hombres, e inminente era la muerte de mis hijos y también la mía.
HERACLES
¡Oh Apolo, triste es el exordio de tu discurso!
MÉGARA
Perecieron mis hermanos y mi anciano padre.
HERACLES
¿Qué nueva oigo? ¿De qué manera? ¿Qué lanza les dio muerte?
MÉGARA
Matolos Lico, ínclito[122] señor de este país.
HERACLES