No lo sabe; yo, a mi regreso, deseaba visitar cuanto antes a mi familia.
ANFITRIÓN
¿Y cómo estuviste tanto tiempo en el infierno?
HERACLES
Me detuve por sacar de él a Teseo, ¡oh padre!
ANFITRIÓN
¿Y en dónde está? ¿Fue a su patria?
HERACLES
Encaminose a Atenas, lleno de alegría al verse fuera del Orco.[127] Pero seguid a vuestro padre a su palacio, ¡oh hijos!; vuestra entrada en él os será más grata que vuestra salida. Cobrad ánimo y no derramad a torrentes las lágrimas. Tú también, ¡oh esposa!, reanímate y no tiembles; soltad mis vestidos, que no soy ningún ave, ni quiero huir de mis amigos. ¡Ah! ¡No me obedecen, sino los estrechan con más fuerza! ¡Tan inminente era el peligro! Como si fuesen navecillas los llevaré de la mano y los remolcaré, que no me opongo a salvarlos. Todos los hombres son semejantes: aman a sus hijos los que más valen, y los que nada son; en punto a riquezas hay diversidad entre ellos: unos las tienen, otros no; pero todos los aman igualmente.
EL CORO