ANFITRIÓN

Ve tú también; ve adonde debes ir; quizá otro se encargue de lo restante. Pero ya que obras mal, lo sufrirás también. ¡Oh ancianos! Buen camino lleva; en lazos mortales ha de enredarse el malvado que espera matar a otros. Pero iré y le veré caer, que es grato presenciar la ruina de un enemigo cuando paga la pena de su delito.

PRIMER SEMICORO

Truécase la suerte; el que antes era gran rey, descenderá a los infiernos. ¡Ay de la justicia! ¡Ay de las alternativas del destino!

SEGUNDO SEMICORO

Tarde llegaste, ¡oh tú que injuriabas a quienes valían más que tú!, adonde expiarás con la vida tu crimen.

PRIMER SEMICORO

Pero veamos, ¡oh anciano!, lo que sucede en el palacio, y si alguno se encarga de realizar mi deseo. (Acércanse a la puerta del palacio).

LICO

¡Ay, ay de mí!