ANFITRIÓN

¡Oh hijo, que eres mi hijo, aunque desdichado!

HERACLES

Pero ¿cuál es mi infortunio, para que así llores?

ANFITRIÓN

Si algún dios lo sufriese, gemiría.

HERACLES

Tus palabras son graves, pero aún no has dicho lo ocurrido.

ANFITRIÓN

Tú mismo lo ves, si estás en tu juicio.