La noche anterior los cuerpos sacaron una gran alborada, en la que se cantó el himno cuya letra encontrarán los lectores en el apéndice; dando esto motivo á que hubiera extraordinaria concurrencia en la plaza principal y grande animacion en las calles que aquella recorrió. En esta fiesta fué de notarse, además de la espansiva alegría que en todas las otras reinó, la franca cordialidad con que se vieron unidos el pueblo y el ejército, dando así una nueva prueba de que son comunes sus pensamientos, como es comun en ambos el amor de la patria que ambos reconocen.

Con las fiestas de los militares que proporcionaron dos dias de regocijo al pueblo y terminaron con el baile que antes queda descrito, concluyeron las fiestas del Patron; pero creo justo decir dos palabras sobre el concierto dado en las Salas de la Sociedad Económica por algunos jóvenes artistas; pues aunque no entrara en el programa de aquellas, contribuyó á su mayor lucimiento y ofreció uno de esos espectáculos puramente artísticos, tan poco comunes por desgracia entre nosotros.

El salon en que se dió el concierto era el mismo en que se hallaba la exposicion de pinturas del Sr. Oller, cuya circunstancia daba mayor realce á la fiesta y ofrecia un enlace entre la música, la poesía y la pintura que decia al corazon mas que todo lo que hubieran podido expresar los artistas que llevaron á cabo el espectáculo. Eran dichos artistas los jóvenes D. Manuel Tavarez, D. Francisco Oller y don Ignacio Marti, ventajosamente conocidos en nuestro país y fuera de él, el primero como un notable pianista, el segundo como pintor que revela el genio en sus obras y el tercero como requinto que no solo brilla por su maestria en la ejecucion sino por el sentimiento con que ejecuta. Unióse á ellos además el jóven D. Lorenzo Puente que leyó una bonita composicion escrita por él mismo y la señorita doña Josefa Gautier y Benitez que, con voz de timbre mas dulce y puro que las tiernísimas notas arrancadas por Tavarez al piano para acompañarla, leyó una melópea escrita por el mismo Puente Acosta. Oller que, como buen artista, rinde tambien culto á Euterpe, nos hizo gustar, con su simpática y segura voz de barítono, distintas piezas de diversas óperas y algunas canciones de muy buen gusto. Tavarez entusiasmó, como de costumbre, á la concurrencia que, cualquiera que sea, admirará siempre su genio músico no contenido ni aun por los obstáculos que ha querido oponerle su naturaleza física, víctima de una terrible enfermedad; y Marti dió á comprender una vez mas lo que puede el arte sabiendo arrancar dulcísimas melodías aun al mas ingrato instrumento.

La fiesta de los jóvenes artistas no pudo menos de dejar agradabilísimas impresiones en todos los que á ella concurrieron; y cerró de una manera cumplida y digna el largo cortejo de fiestas que, en obsequio del Santo Patron, se habian sucedido, casi sin intermision, durante todo el mes de Junio.


CONCLUSION.

He llegado al término de mi trabajo; y si bien no me es posible ni aun suponer el juicio que de él haya de formar cada uno de los lectores que encuentre, por pocos que sean; tengo al menos la pretension de creer que, cualquiera que sea su número, habrán de convenir en que no he faltado ni en lo mas mínimo á la verdad de los hechos que me propuse narrar; así como que las apreciaciones que haya podido emitir son conformes á las que de antemano habia formado la generalidad de los habitantes.

Justificada como queda la necesidad de las fiestas y consignado el entusiasmo con que fueron recibidas por el pueblo, así como lo que benéficamente influyeron en el espíritu público, decaido completamente por causa de los funestos acontecimientos de que fué testigo el año de 1867, la historia no podrá menos de aplaudir el pensamiento que en su realizacion se tuvo por objeto y fallar favorablemente en pro de aquellos que, guardianes de los intereses de este pueblo, supieron trabajar en su favor por todos los medios de que pudieron disponer, teniendo el buen acierto de elegir los mas eficaces.

Si causas que hayan aparecido posteriormente han inutilizado algun tanto su obra, la responsabilidad será de los que las hayan promovido; y en esto, como en todo, sabrá tambien ser justiciera la historia.