No he tratado de hacer un artículo necrológico sobre las carreras de San Juan, porque rehuyo siempre el declamar contra lo que puede ser del gusto de la mayoría; me he concretado á poner de relieve los hechos, como era necesario lo hiciera, al tratar de escribir una crónica: así pues, si ha salido una necrología no se me culpe de ello, cúlpese sí á la misma cosa que ha muerto de puro vieja y extemporánea ya en la época que atravesamos.
Paréceme, sin embargo, que sobre este cadáver solo tienen que derramarse lágrimas de alegría y de pura satisfaccion, cual debe experimentarse siempre que se da un paso de verdadero adelanto.
XV.
Fiesta de los militares.—Concierto.
Deseando la clase militar, como ella misma lo decia en su programa, coadyuvar á las funciones con que esta poblacion celebraba las fiestas de su Patron San Juan Bautista; y queriendo todos participar de la espansiva alegría de aquellos dias, no solo dió el baile que antes dejo descrito, sino que tomó un dia tanto para el aumento de las diversiones, cuanto para manifestar sus afectuosas simpatías por los habitantes de esta Capital.
Ese dia fué el 26 de Junio y además se habian preparado muchos y variados fuegos artificiales para la noche del 25, pero desgraciadamente un descuido involuntario hizo que ardieran todos instantáneamente á las tres de la tarde del dia anterior, en la casa del pirotécnico que los confeccionaba, quitando la diversion al vecindario y ocasionando no pequeño susto por la fuerte detonacion que se sintió en todos los ámbitos de la Ciudad y que en el primer momento hizo temer á muchas personas que se repitieran los pasados conflictos. El temor, sin embargo, desapareció bien pronto porque, como de costumbre, un numeroso concurso se reunió inmediatamente en el punto de la catástrofe y á los pocos instantes habia cesado el fuego sin tener que lamentarse desgracia alguna ni otras pérdidas que las de los fuegos que representaban un valor de quinientos duros próximamente y las averías sufridas por la casa en que se hallaban.
La alborada del dia siguiente fué anunciada á la poblacion por las bandas de música y tambores de todos los cuerpos de la guarnicion, que con sus armoniosos sonidos recordaron á los habitantes, que medio dormidos se refocilaban en el lecho, que aun no habia terminado el alegre mes de Junio; y pronto los gratos ecos de la diana llevaron á todas partes el anuncio de un nuevo dia de fiestas y regocijo públicos. El sol al levantarse sobre nuestro horizonte iluminó otra vez la ciudad engalanada con sus mil banderas de vívidos colores, y los alegres habitantes se dispusieron á gozar por última vez de los festejos del Patron.
A las tres de la tarde, segun lo anunciaba el programa, diferentes comparsas representando distintos provinciales de la Madre patria, salieron á recorrer las calles, ofreciendo un espectáculo, sinó nuevo, poco comun en nuestro pueblo y que siempre es visto con gusto, así por aquellos en quienes despierta el recuerdo del suelo natal, como por los demás que miran como propio todo lo de aquellos con quienes los une el dulce lazo de una misma nacionalidad. Habia Catalanes, Salamanquinos, Montañeses, Valencianos, Aragoneses y Gallegos; y todos ellos llevaban la música propia de sus bailes provinciales que ejecutaban con la propiedad del que nada tiene que copiar y el gozo del que trae á su memoria los alegres dias de la juventud, pasados en los atractivos placeres del hogar doméstico.