Lenta y desapercibidamente tambien fueron cesando las carreras hasta que concluyeron del todo, sin que las contradicciones que esperimentaron hace algunos años sirvieran mas que para reanimarlas momentáneamente, cual las últimas llamaradas de una lámpara próxima á apagarse. Hoy ya no es posible hacer revivir esta diversion, porque ni las condiciones ni los gustos del pueblo son los que fueron en las épocas en que tan concurridas y animadas eran las carreras.

Aunque el caballo sea todavia muy necesario por las razones que he indicado al hablar del concurso de estos animales; la distinta manera de ser de la poblacion, sino reconcentrada por lo menos agrupada en su mayor parte en las costas, en donde los intereses mercantiles é industriales superan á los agrícolas, por mas que no puedan vivir sin ellos; no teniendo la misma necesidad de moverse que cuando se hallaba desparramada por el interior; ó aun cuando la tenga, poseyendo la facilidad de hacerlo por mar; el caballo ha perdido su importancia en una considerable estension de terreno, en la que casi no figura mas que como artículo de lujo; y de aquí el que no se le tenga en ese territorio en la estimacion de que otro tiempo disfrutó y por consiguiente que se vea con indiferencia la mejora de sus razas: de donde proviene que no se vean con el mismo interes que antes aquellas fiestas que no eran en realidad, como ya he tenido ocasion de decirlo, mas que unas ferias anuales.

Agréguese á esto que, á medida que iba desapareciendo la necesidad de andar á caballo en todo el territorio del litoral, se iba tambien perdiendo el gusto y el hábito de montar, como no podia menos de acontecer; y se comprenderá fácilmente que haya dejado de ser diversion para el público lo que en otro tiempo lo fué y tan predilecta.

¿Hemos ganado ó hemos perdido con este cambio?

Bajo el punto de vista de la conveniencia nada hay que decir porque las cuestiones de interes se resuelven por sí solas en el sentido favorable para este y ya vemos que al paso que se adelanta en las vias y medios de comunicacion se va relegando el caballo, hasta el estremo de que en los paises mas adelantados solo sirve hoy para los trabajos agrícolas ó para solaz de algunas pocas personas que se hallan en posicion de gastar su tiempo y su dinero en objetos y pasatiempos de lujo. En general el caballo no se estima en la actualidad mas que como un motor, aplicable solo en ciertos casos; y es indudable que á este punto se tenderá tambien en nuestra Isla á proporcion que aumente en ella el progreso material. Nada hay por consecuencia que justifique la diversion de las carreras de caballos bajo el punto de vista de los intereses; si bien creo que deben sostenerse los concursos de esos animales, no tan solo porgue hay una gran parte de la Isla que los necesita como medios de locomocion, sino tambien porque, de cualquier modo que se los considere, debe siempre tenderse á mejorar su raza, tratando de que predominen en ellos las cualidades que mas útiles puedan ser.

En el concepto de fiesta solo tengo que exponer que no habiendo nada que coarte la libertad del pueblo para entregarse á las carreras de caballos como antes lo hacia, prueba es de que ya no gusta de ellas, como en otro tiempo gustaba; y entre la diversion en que por lo menos se corria el peligro de una caida que lo inutilizara á uno y los sencillos espectáculos de bailes, funciones dramáticas y otros en que hasta pueden mejorarse las costumbres, nadie podrá titubear en la eleccion, como no ha titubeado el pueblo al decidirse por los últimos, dando así una prueba de muy buen sentido.

Creo pues en conciencia y con la lealtad que siempre trato de observar que hemos ganado con que desaparezcan las carreras de caballos, como ganaremos todavia mas el dia que se acaben las jugadas de gallos, por mas que en estos momentos lluevan sobre mí las censuras, que no temo en verdad porque las ataco por el bien del país y con la confianza de que han de desaparecer.

Las carreras de caballos y las riñas de gallos eran las dos diversiones típicas de esta poblacion antiguamente; las primeras han terminado al dar los primeros pasos en el progreso material; cuando se dén algunos mas en el progreso moral é intelectual terminarán tambien las segundas sin que nadie las prohiba y solo porque las ha de rechazar por sí solo el mismo pueblo que tanto las acoge hoy.