—En Zurich.

—¿Cuándo llegó usted?

—Anteayer.

—¿Nada le hizo a usted sospechar su desesperado propósito?

—Noté que sufría más que de costumbre.

—¿Alguna vez le propuso a usted separarse?

—Nunca.

—¿Qué pensaba de las ideas políticas de usted, de sus actos?

—La idea de la reivindicación humana la entusiasmaba, los actos la repugnaban.

—¿Quiso alguna vez impedir a usted que cometiera esos actos? ¿Intentó disuadirle de sus trabajos?