POR AHÍ
¿Domingo?
Caramba, día de divertirse.
¡Cuánta gente! Todos suben, se alejan del centro. Yo me acerco, al revés.
Encontrarme desde mi casa en el Retiro, a los quince metros, no tiene lance de paseo.
Sol hermoso; coches y tranvías atestados; Espartero dominando la calle desde su caballo de bronce.
—¡Adiós, general!
Es muy amable este Espartero, con su sombrero en la mano, eternamente saludando a la acera derecha, desde donde nadie le responde. Líbreme Dios de pasar sin corresponder finamente al saludo, y los demás que hagan lo que gusten.