Clemencia inclinó la cabeza, y dos lágrimas asomaron á sus ojos.
Sir George las notó y le preguntó:
— ¿Qué teneis, Clemencia?
— Nada, contestó esta levantando su suave y sonriente cara.
— ¡Así! ¡así! esclamó Sir George, queriendo besar su mano, que ella retiró; sois un ángel de luz cuando sonreís. ¡Oh Clemencia! solo os falta para llegar al apogeo femenino, el que ameis; como faltaba el rayo de vida á la perfecta estatua de Pigmalion. ¿Porqué no amais?
— ¡Pues qué! dijo sonriendo Clemencia, ¿no hay mas que amar así... á tontas y locas? ¿No hay mas que darle rienda suelta al corazon sin saber ántes á qué nos arrastra?
— Vosotros, los españoles, dijo Sir George, que penetró las graves ideas de Clemencia, entendeis el amor como un esclavo cautivo, y no como lo que es, un hermoso genio que libremente vuela en alta esfera, y que se hastiaria y perderia su brillantez en las innecesarias trabas de la obligacion. Basta que se erija en deber el sentimiento independiente y caprichoso de la felicidad, para que deje de serlo.
— No pensé, repuso Clemencia con gravedad, que vos, Sir George, pudieseis decir cosas tan en estremo vulgares; que pudieseis gastar el lenguaje de D. Juan, completamente relegado, no solo al mal tono social, sino al mal gusto literario; sobrepuja en ello lo ridículo á lo inmoral. ¿Estariais aun, por ventura, en ese período de lo romancesco desenfrenado, que tira piedras á una union consagrada, y lodo al amor esclusivo? ¡Oh! Aquí tenemos una opinion demasiado séria, sentida y alta del amor para degradarlo al punto de mirarlo fria y sistemáticamente como hijo del capricho y padre de la inconstancia. Aquí, Sir George, es el amor mas grave, y por lo tanto, ménos estrepitoso que en otras partes; aquí nunca pierde de vista esa obligacion de que os burlais; porque la union consagrada, eleva el amor á toda su altura y á toda su dignidad.
— Habeis sido educada en un convento, ¿no es cierto? preguntó con todo su serio sarcasmo Sir George.
— ¿Decís eso porque abogo por el amor consagrado? contestó Clemencia con su bondadosa risa.