— ¿Diez mil reales?
— Diez mil reales.
— Señores, sois testigos, dijo Fernando.
— Es preciso fijar un plazo, advirtió el oponente.
— Ocho dias, contestó Guevara.
— Ocho dias, hecho; dijo el jóven.
Entretanto la hermosa y suave niña, que apénas habia entrevisto ni parado la atencion en aquel grupo que tan osadamente la profanaba, decia al Marques de Valdemar, que le preguntaba si estaba cansada:
— Sí señor; y decididamente me gusta mas pasar la tarde entre mis flores, los pájaros que cantan y el agua que corre y rie tan alegre, que no entre tantas caras desconocidas, que todas miran de hito en hito, las mujeres con un aire tan burlon, los hombres de un modo tan raro....
CAPITULO IX.
Fernando Guevara era pariente de D. Silvestre; por lo cual, habiendo averiguado su intimidad con la Marquesa, al dia siguiente fué á verle con la peticion de que le introdujese en casa de esta señora.