"Dos sets de variaciones, para piano, Op. 29, y 32.—Son magníficas unas y otras; y no podía ser de otra manera, si se tiene en cuenta que el autor posee las tres cualidades más esenciales para esa clase de trabajos, cuales son: conocimiento profundo del contrapunto, imaginación fértil y dominio del piano."

"No sé porque, pero a mí me encantan las variaciones cuando, como las presentes, están bien hechas; y me complazco en confesar, para satisfacción del autor, que el tema Hummel lo encuentro más fielmente interpretado y con más maestría que por los compositores que hasta ahora lo han empleado. El delicado humorismo que se nota en algunas variaciones, recuerda el que diluyó Beethoven en sus célebres variaciones sobre el vals de Diabelli."

"Obertura Puerto Rico, para orquesta.—Op. 26.—Está muy bien escrita; y si el autor la instrumenta de nuevo, como parece ser su propósito, resultará de mejor efecto en la ejecución; pero... mi opinión franca y leal es que el compositor que ha escrito una música di cámera tan magistral como la que figura en el grupo de sus composiciones, puede y debe componer una obertura superior a esa, en el sentido—Entiéndase bien—de que la forma de la obra sea más amplia, y—¿por qué no decirlo?—que los conceptos melódicos sean más expansivos; que levanten el espíritu abatido de los puertorriqueños; en una palabra, que al oirla no nos entristezcamos más de lo que estamos, como me ha sucedido a mí al leerla. (No hay que echar en olvido—dicho sea como justificación de mi censura—que el autor está cantando a Puerto Rico.)"

"Yo siento que esto mortifique algo al autor; pero, aparte de que ese tono de re menor, al igual que el de do menor me causa siempre un efecto fatal, por cuanto me entristecen demasiado, hay también la circunstancia de que mi ánimo en estos días es algo anormal. Tal vez si yo oyera ejecutar la obra cambiaría de parecer. Todo es posible, puesto que se trata de un sentimiento estético."

"Digamos, sin embargo, en descargo del autor, que él ha escrito esa obra bajo la influencia de la temperatura moral de que nos habla Taine; del medio ambiente, cuyos efectos sobre el ánimo del artista son irresistibles, pues por más que se diga en contrario, el artista no puede expresar más que sentimientos análogos a aquellos que experimenta. En la música de Cámera no se nota ese fenómeno, porque ella está exenta del subjetivismo, por cuanto el autor no está atento más que a la labor científica, si así puede decirse, y estas obras representan, por lo regular, la inteligencia del autor, más no su estado de alma."

"Claro está que ésto tiene sus excepciones, como sucede con el IV Cuarteto en do menor, VII en y los cuatro últimos de Beethoven. Sin embargo, obsérvase que en los demás de este autor, hasta diecisiete que escribió, campea el más absoluto subjetivismo."

"Y llegamos al QUINTETO, en do menor, Op. 23, que de intento he dejado para lo último. Tenía razón el señor Chavier al decirme, hace algún tiempo, que era esta obra de la que había quedado más satisfecho, porque, en realidad, es la de más mérito y mejor trabajada de todas las obras del autor ponceño. El Minuetto y Finale molto vivace, sobre todo, están tratados magistralmente. El segundo tiempo, o sea el Andante Sostenuto e Cantabile está muy bien trabajado; pero no hay tanta novedad en las ideas como en los otros tiempos. La obra en general está muy bien delineada, y si acerca del Cuarteto, Op. 25 dije que era la obra en que más se destacaba la personalidad artística del autor, del Quinteto puede decirse que es la obra que presenta más de relieve sus vastos conocimientos musicales."

"En resumen; la labor artística del señor Chavier, condensada en el grupo de composiciones que he examinado—la obertura inclusive, pues si algo desfavorable dije acerca de ella fué bajo el punto de vista estético—es de un mérito imponderable; y no vacilo en repetir aquí lo que dije al estimado artista ponceño al recibir sus composiciones: ningún otro compositor portorriqueño—que yo sepa, al menos,—ha abordado con tan buen éxito como lo ha hecho usted, ese género que se llama música di cámera, que con ser el de más mérito es el que, en nuestro país, dá menos provecho."

Así termina su juicio crítico sobre el compositor Chavier, el competente Dueño Colón, autoridad en materia de arte lírico, y por lo que no hemos vacilado en hacer en este libro la transcripción, que tanto honra al autor de las obras que en ella se juzgan.

Como musicólogo, es Chavier uno de los pocos que, periódicamente, difunde en la prensa, con estilo claro, elegante y repleto de ideas, el movimiento artístico mundial, sin olvidarse de exteriorizar también sus impresiones sobre hechos musicales acaecidos en el país.