Hizo los estudios de canto en la escuela nacional de música y declamación, de Madrid, bajo la dirección del reputado maestro Don José Inzenga.

Su voz, de soprano lírica, cálida y robusta, unida al donaire andaluz de que estaba saturada su elegante figura, la hizo obtener un éxito franco al debutar en uno de los teatros de la corte española.

En 1893 vino a Puerto Rico y organizó una serie de recitales en los principales teatros de la Isla, siendo justamente aplaudida. Dedicose primeramente a la ópera, que después trocó por la zarzuela. Ignoramos si vive.

BERRIOS GIRONA, Pepita.—D.—

Este lindo capullito, que, en el jardín capitaleño, brotara de un rosal cuya raigambre tiene filamentos de arte, apenas entreabrió su corola, exhaló, tan pródiga y prematuramente los perfumes del cáliz, que, cuando se transforme en rosa, del bel canto, tal vez si le hagan falta para la fragancia de los pétalos.

La voz de Pepita Berríos, pura, cristalina, fresca, de gran extensión, aunque de escaso volumen,—cualidad que el estudio metódico y constante modifica,—si en la niñez, solamente hubiera practicado ejercicios de solfeo con aditamentos de piezas adaptadas a sus condiciones, y al entrar en la pubertad, los de vocalización, impostación y fiato, prescindiendo en absoluto de interpretar obras superiores a sus conocimientos, seguros estamos, que dadas las características de su voz de soprano lírico-spinto, y su extraordinaria vis cómica, hubiera llegado a ser una cantante de fama en los géneros de la opereta y zarzuela.

No obstante, todavía puede aspirar a esa gloria. Es muy joven y sus facultades, aunque tengan, al presente, ligeros defectos, con firmeza de voluntad en el estudio, estos se corrigen alcanzando la voz modalidades extraordinarias y meritísimas.

Pepita Berríos, apesar de lo expuesto, expresa con refinamientos de artista, por lo cual goza de tantas simpatías entre el público de San Juan.

BRUNO DE CAÑELLAS, Cecilia.—D.—

Calificada dilettante, meramente por practicar el canto como expansión del alma, por las condiciones de su voz y pura escuela de emisión que posee, el epíteto que, en verdad y justicia, le corresponde no es otro que el de artista.