LETRA XXVI.
Para Fernand Alvarez, Secretario de la Reyna.[55]
Señor: Acá nos dicen que se concluye paz con el Rey de Portugal: é por cierto cosa es muy santa é conveniente á ambas partes: á la Reyna nuestra Señora, porque quitado el empacho de la guerra en Reyno ageno, pueda administrar libremente la justicia que debe en el suyo, é tambien porque cosa es digna de loor vencer con fortaleza, é pacificar con humanidad. Al señor Rey de Portugal conviene eso mismo, porque si bien lo mira su Señoría, cara á cara le ha mandado Dios que se dexe desta demanda, pues vido que este Reyno no le pudo sofrir, ni el suyo ayudar, ni mucho menos el de Francia remediar para conseguir su propósito. Vido eso mismo Su Señoria, que si ovo orgullo quando tomó á Zamora, aquello fué por peor, pues fué para salir della con daño é muerte de algunos suyos. Si ovo orgullo para poner real sobre la puente, aquello fué por peor, pues se levantó de alli sin conseguir fruto, peleó é fué vencido. Si ovo esfuerzo en la guerra que el Rey de Francia nos facia en su favor, aquello fué peor, pues se movió por aquello á ir en persona donde ni ganó honra, ni truxo provecho. Si acordó enviar la gente que enviaba á Mérida y Medellin, aquello fué mal consejo, porque peleó é fué vencido del Maestre de Santiago. Y en conclusion, si ovo orgullo con la mucha gente de Portugal, é muchas fiucias de Castilla quando entró en ella, aquello fué por peor, pues salió della con poco provecho é mucho daño. Así que, Señor, bien miradas estas experiencias que vido é que vimos públicas, é otras algunas que Su Alteza ha sentido secretas, de creer es que son amonestaciones divinas que se facen á los Reyes católicos para los reducir de malo á buen propósito: é así entiendo que como católico Príncipe, por via de verdadero conoscimiento de Dios, pues en obras claras ve su voluntad secreta, remedando á Nabucodonosor cuyas tentaciones fueron á penitencia, é no á Faraon que le truxeron á endurescimiento, nos dexará libres servir nuestros Reyes, é no nos molestará ya mas para que sirvamos á Reyes agenos, quos non cognoverunn patres nostri. En especial creo que como Príncipe católico é prudente tomará el consejo evangélico que dice: ¿Quien es aquel Rey que ha de ir acometer guerra contra otro Rey, é no se asienta primero á pensar si podrá con diez mil ir contra el que viene con veinte mil? E pues ve Su Alteza que no es tan poderoso para sostener guerra donde tanta desproporcion de poderío hay, es de creer, segun su prudencia, que segun el mismo Evangelio dice, enviará su embaxada, é rogará aquellas cosas que concernen á la paz. Escribe esto Sant Lucas á los catorce capítulos de su Evangelio: póngolo en romance porque no vais á declaradores. No dudo, Señor, que alteren al señor Rey de Portugal algunas cosas nascidas de las esperanzas que le darán de Castilla; pero á mí paresce que debria Su Señoría membrarse bien que mi señor el Cardenal de España le envió, entre otras cosas á decir quando queria entrar en Castilla, que no ficiese gran caudal del ayuda verbal que le ofrescian algunos Caballeros é Perlados deste Reyno; porque quando necesario oviese el efecto de la actual, podria ser que ni hallase actual ni verbal; en lo qual paresció que el Cardenal mi señor profetizó mas cierto la salida que ovo en este fecho, que los que favorescieron su entrada en este Reyno.
LETRA XXVII.
Para el Maestro de la Capilla del Rey de Portugal.[56]
Charissime Domine: Dos, é aun creo que tres Cartas vuestras he rescebido, que no contienen otra cosa sinó rogarme que os escriba: é ciertamente querria facer lo que mandais, quanto mas lo que rogais, salvo porque ni tengo acá, ni me dais allá materia que escribir. Menos escribo nuevas, porque las públicas vos la sabeis, é las secretas yo no las sé. E porque el Filosofo dice que los sermones sunt inquirendi juxta materiam, pues vos no sabeis dar la materia, menos puedo yo facer los sermones: así que vos por no saber, é yo por no poder, se queda la carta por escrebir. Despues he pensado que me quereis apremiar que diga la materia, é faga la forma, como el Rey Nabucodonosor constriñó á sus mágicos que le dixesen el sueño, é le mostrasen la soltara: é aunque vos no teneis el poder de aquel Rey, ni yo el saber de aquel Daniel; pero digoos que fecistes bien en os ir, pues sois ido, é fareis mejor en permanescer, pues estais allá. E como quier que se me fizo grave vuestra ida, pero quanto enojo me dió vuestra absencia, tanto placer me dá vuestra utilidad, sabiendo como estais bien con ese Serenísimo Rey. E pues vuestra constelacion era de venir de capilla en capilla de los Reyes que son de levante fasta poniente, á lo menos serémos seguros que no ireis mas adelante, pues no hay mas capillas de Reyes dó podais ir. Quanto á lo que me encargais tocante á la señora vuestra madre, dictum puta. Valete.
LETRA XXVIII.
Para el Prior del Paso.[57]
Reverendo Señor: Recebí vuestra Letra, y pues es buena, no es cara. Dígolo porque aun vuestras Cartas son tan duras de aver, que no sé si las dais tan caras porque sean mas preciadas, ó si las dexais de dar por no dar aunque sea papel; porque como Vra. Reverencia sabe, todos vosotros mis señores los Religiosos sois tan enemigos del dar, quanto sois devotos del tomar. Como quier que sea, me plugo de la rescebir, por saber de la salud de Vra. Reverendisima persona, é tambien por conoscer si aveis templado algun poco esa cobdicia que el hábito de Sant Hieronimo vos dá, debiendoosla quitar. Inter alia me mandais que os escriba nuevas: é para decir verdad de lo que yo sé, ningunas hay de presente sinó guerra de Moros, en la qual esta Reyna nuestra Señora vemos que fuelga é trabaja con tantas fuerzas interiores y exteriores, que paresce bien tenerla en el ánimo. Creed que toda su mayor solicitud por agora es los aderezos que convienen para la seguir, porque tiene los enemigos flacos, hambrientos, divisos, é tan caídos, que se cree á pocos vayvenes sean derribados, ó á lo menos... Face bien de perseverar en su empresa, porque no le contezca lo que acaesció á muchos Reyes y Emperadores, que no sabiendo conoscer su tiempo ni su vencimiento, perdieron todo su trabajo pasado, é ovieron infortunios en lo por venir. Otras nuevas ovimos esta semana, á saber, que el Rey de Portugal, despues que degolló antaño el Duque de Braganza, mató ogaño al Duque de Viseo su primo, fijo del Infante Don Fernando, y hermano de la Reyna su muger, mozo de veinte años: é dícese que mandó matar otros hombres principales sus criados é servidores. La causa destas muertes dicen que fué informacion que ovo el Rey como este Duque trataba de lo matar. Esto es lo que dicen los otros; lo que digo yo es, que no querria vivir en Reyno donde el Rey mata sus deudos, é los deudos se dice que imaginaban matar su Rey. Ciertamente, Reverendo Señor, fablando en la verdad, grande é muy arrebatada debria ser la ira que aquel Rey, para ser Rey, concibió, pues le fizo que matase, é que matase él mismo, é tan aceleradamente, é á hombre de su sangre, é sin le oir primero, é á mozo de veinte años, edad tan tierna, que aunque fuese hábile para facer fazaña, no era aún capaz para la inventar, ni para imaginar dolo. No tenemos licencia para fablar en las cosas de los Reyes; pero sé os decir, que infinitos Reyes leemos vivir vida larga é próspera perdonando, é pocos leemos vivir muchos dias ni seguros matando. Fiat voluntas Dei. Vedes aqui, Señor, las nuevas con sus autoridades. Estas é mas os diria, no porque no sé que las sabeis vos; mas porque sepais que las sé yo, é no digais, como soleis, que mis ochenta libros estarian mejor en vuestra celda que en mi cámara. Valete.