Las nuestras gentes muy agro lloraban,

dando sospiros é grandes gemidos;

los Moros con trompas é con alaridos

é con atabales el ayre enllenaban.

Los nuestros llorando su mal publicaban;

los otros riendo su bien descubrian:

así los llorantes é los que reian

con voces discordes el campo atronaban.

Allí era llanto con miedo mezclado:

lágrimas iban con lanzas echadas.