La contra facian los perros paganos,
de los quales era su lanza temida,
á muchos con ella tirando la vida,
é á otros dexando con cuerpos mal sanos.
Oyendo lo qual con gran turbacion,
teniendo en el campo quien bien me doliese,
sofrirlo no pude que presto no fuese
á saber quien era aquel buen varon
por quien se facia tal lamentacion,
lo qual pregunté á uno muy paso: