Esa primera victoria de los republicanos, despertó al Virrey de Lima, que miró amenazado el Perú, si Chile conservaba la independencia que acababa de proclamar, en Febrero de 1818. Pezuela se apresuró por eso, á mandar al jeneral Osorio, que con 5,000 hombres de tropas regladas, desembarco en Talcahuano, en los primeros meses de aquel año; y marchó sobre el ejército republicano, que se dirijia hácia Talca. Muy cerca ya de esa ciudad, tuvo lugar la sorpresa y completísima dispersión del Ejército de San Martin, en Cancha-Rayada, la noche del 19 de Marzo. Olavarria, despertó, como todos, cercado de enemigos: sin desmayar por eso, acudió á salvar su bateria, con una serenidad y un valor que asombraron á los veteranos: sacó las piezas del campo de la sorpresa, y se retiró muy largo trecho con ellas; hasta que, al dia siguiente, oprimido por el número del victorioso enemigo, exhaustas sus fuerzas y las de sus pocos artilleros, tuvo que abandonar los cañones, salvándose con dificultad.

Apénas habian corrido 27 dias, despues de ese desastre, cuando San Martin hizo frente á los realistas, en la llanura de Maipo, nombre cuya significacion nadie ignora en Sud-América; nombre que desde entonces

........................became a magic word;

Which utter'd, to the hearer's eye appear

The camp, the host, the fight, the conqueror's career,

La artilleria trabajó mucho en esa batalla; y nuestro amigo, simple teniente, se distinguió tanto, por actos de intelijencia y de valor, que fué hecho capitan en el campo de la jornada.

Continuó despues toda la campaña de Chile, hasta la completa espulsion de los enemigos, de ese territorio; y no hubo encuentro notable en que no tuviese parte. Los combates de Chillan, de Biobio, y otros muchos, le encontraron entre los vencedores.

El ejército Libertador de Chile se reorganizó despues para la atrevidísima campaña del Perú. Olavarria marchó tambien en esa expedicion; y al arribo al puerto de Pisco en 1820, se le confió el mando de la artilleria de mar, á bordo del bergantin chileno Araucano, destinado á cruzar entre aquel puerto y el Callao. Tambien le esperaban combates en el mar; y se condujo con singular bizarria en el que sostuvo el Araucano con la fragata española Cleopatra.

Desde entonces, dejó el capitan Olavarria la arma en que habia servido; y pasó á la caballeria, en que tantos conocimientos teóricos y prácticos desplegó despues. Su primer servicio, en esa arma, fué en el afamado regimiento de granaderos á caballo, que tanto nombre dió á Necochea,