Instalado en Montevideo, se dedicó asiduamente á terminar su carrera de abogado, profesion que empezó á ejercer con éxito antes de estar solemnemente recibido en los estrados de aquel pais. La recepcion tuvo lugar el 8 de Abril de 1835. "Los miembros del tribunal, dice el mismo Varela, me hicieron el honor de no examinarme, dirijiéndome su presidente una arenga en la que me manifestó que el tribunal estaba satisfecho de mis aptitudes."

Con su entrada en el foro termina una de las faces de la vida literaria de Varela. Se consagró durante tres años, con ardor incansable, al estudio de la jurisprudencia, y al de las ciencias políticas y morales que con ella se dán la mano; y aunque no abandonó sus gustos literarios y su pasion por los versos, fué sin embargoo, dejando de hacerlos, hasta que por el año 34 ó 35 renunció completamente á este género de composicion literaria.

En 1830 publicó un pequeño cuaderno con el título de El dia de Mayo, conteniendo cinco de sus mejores composiciones. Dos de ellas han sido insertadas en la América Poética. Sin apartarse en las formas y el estilo de los ejemplos de Quintana, que era su modelo predilecto, Varela abandonó en estas poesias, por primera vez, la silva que habia manejado siempre; y ajustó su pensamiento á las formas de la estancia regular, con iguales condiciones de ritmo y de cadencia. Por el mismo tiempo dió á luz su bella Oda á la Hermandad de la Caridad, obra llena de filosofia é ideas elevadas, la cual contribuyó no poco á asentar su reputacion literaria en el pais de su asilo; y á darle valimiento con el círculo poderoso de los hombres que dirijian aquella corporacion.

No contribuyó ménos á ese resultado la publicacion que hizo en ese mismo año de un escrito de género muy diverso, titulado: Observaciones contra el Proyecto de ley sobre la moneda de cobre; panfleto impregnado de las sanas ideas de la escuela económica moderna, y que hace altísimo honor á los conocimientos y al buen juicio del jóven autor.

En 1833 fué nombrado por el Gobierno de Montevideo miembro de una comision censora de teatro; y él mismo compuso una comedia, de la cual nada conocemos.

Con este ensayo, y algun otro de menor importancia, Varela abandonó la lira para siempre, y se entregó desde entonces á su profesion y al estudio de la historia de su pais que se preparaba á escribir.

Su íntima relacion con su hermano D. Juan Cruz, á quien hospedaba en su casa y respetaba como á un segundo padre, le habia puesto en su pais, y le puso en Montevideo tambien, en la vida activa de la política. Todos los hombres notables del partido unitario habian sido desterrados de Buenos Aires por Rosas, y se habian refugiado, como los hermanos Varela, en Montevideo, ó en otros puntos del territorio Oriental. Esa porcion escogida de proscriptos, suspiraba por regresar á la Patria perdida. Compuesta de los hombres de mayor inteligencia y de los militares de mas valor y nombradia en las guerras pasadas, forzados á la inactividad, ó á un trabajo penoso para procurar el sustento de sus familias arrojadas de sus hogares, aquella emigracion vivia de esperanzas y deseos, y hacia una propaganda activa y temible contra el poder tiránico de su pais. Esto inquietaba naturalmente á Rosas.

El Estado Oriental estaba tambien dividido en partidos, que, como un elemento mas de poder, procuraban ganarse á los emigrados arjentinos. Estos á su vez buscaban sus afinidades entre las facciones, con la esperanza de ser ayudados algun dia en sus proyectos relativos á su pais. El gobierno de Oribe manifestó al fin que preferia el apoyo del gobierno de Rosas; admitió sus reclamos contra el uso de la libertad de imprenta que hacian los emigrados; y estos, como era natural, se inclinaron al partido de Rivera que les ofrecia ayuda y garantias. La lucha estalló en 1836; pero D. Florencio Varela no tomó parte activa en los sucesos que se desarrollaban, por mas que simpatizára con el partido colorado. Sin embargo de esto, fué desterrado por el gobierno de Oribe.

Triunfante el general Rivera, Varela regresó á la ciudad, y desde entonces empezó é tomar parte franca y activa en la política de aquel pais. Establecido el gobierno de Rivera, uno de sus primeros actos fué declarar la guerra al tirano de Buenos Aires. De aquí nació una triple alianza entre las fuerzas navales de la Francia que bloqueaban esta ciudad, por una parte, el nuevo gobierno oriental por otra, y por otra la emigracion arjentina que cada dia aumentaba su número con los que salian de Buenos Aires huyendo dá las violencias del Dictador, y procurando robustecer el nucleo reaccionario que al amparo de esos dos poderes se formaba en Montevideo. El Dr. Varela fué uno de los cooperadores mas decididos é intelijentes en la revolucion contra Rosas.