porque en mi corazón, Celia, eternamente vives.

16.

Esta aflicción sin tasa,

por causa tuya, o por la dicha que huyó,

es la que me invita a cantar,

narrar la vida de un infortunado.

17.

Celia, harto comprendo cuán tímida

e ignorante mi musa, y cuán melancólico es su canto,

sobre baladí, asperísimo;