el hijo del sol sus bulliciosos rayos,
me entretenía cerca del bosque
con una junta de camaradas.
187.
Hasta ponerse en el cénit
el rostro de Febo, imposible de mirar a hito,
recogía la alegría,
ofrenda de la generosa solanera.
el hijo del sol sus bulliciosos rayos,
me entretenía cerca del bosque
con una junta de camaradas.
187.
Hasta ponerse en el cénit
el rostro de Febo, imposible de mirar a hito,
recogía la alegría,
ofrenda de la generosa solanera.