que recuerde al ofrendador.
20.
Alegres ninfas de la laguna Bay,
sirenas de canción inefable,
a vosotras hoy os invoca,
con harto dolor, mi pobre musa.
21.
Surgid a la ribera y márgenes circundantes,
y acompañad con vuestra lira mi pobre canción,
que, aunque la parlante vida se corte,