el dolor que en mis entrañas no consigo acallar;

murió mi madre ¡ay, qué gran desdicha!

esta fue la primera que amargó mi vida.

236.

Me recogieron muerto por la lectura

de la carta escrita con mortal pluma.

¿Y has tenido valor, padre mío, de escribir

lo que ha de quitar la vida de tu querido hijo?

237.

Dos horas, poco más o menos, que perdí