3.

No pretendo estima en demasía,

haga chacota y ludibrio de mis pobres versos;

haz lo que quieras, que el arpa está en tus manos,

pero no cambies únicamente el verso.

4.

Si a tu lectura hallas verso impropio,

antes de darlo al raspadillo, o por erróneo,

examínalo bien de arriba a abajo,

y lo verás limpio y correcto.