trocó en salobre, a fuerza de cambiar el verso.
COMIENZO DE LA NARRACIÓN
1.
Érase un sombrío, melancólico bosque,[[1]]
maraña sin intersticios de espinoso bejuco;
donde con harta fatiga pugnaban los rayos de Febo
trocó en salobre, a fuerza de cambiar el verso.
1.
Érase un sombrío, melancólico bosque,[[1]]
maraña sin intersticios de espinoso bejuco;
donde con harta fatiga pugnaban los rayos de Febo