el peligro se convirtió en alegría,

y la puerta de la ciudad abrióse presto.

307.

Nos salió al encuentro el poderoso rey

seguido de todo el pueblo hecho libre;

el agradecimiento se desbordaba,

con tropel ditirámbico, de las lenguas.

308.

Aquel pueblo maltrecho y recién repuesto

de las enconadas asechanzas del enemigo,