de repente divisamos

patrulla mora en lenta marcha.

318.

Custodiaba una doncella atada,

a nuestro juicio, para decapitarla;

mi corazón dio un vuelco,

presintiendo fuera Laura, mi vida.

319.

Así que no pude contener el impulso del ánimo,

y acometí, de repente, a los moros;