al corazón del conde a valerse de celadas.

¡Oh, infortunada ciudad de Albania!

341.

Más desdichada eres que la gobernada

por un ignorante y tirano;

que el rey sediento de riqueza

es el cielo duro castigo al pueblo.

342.

Soy todavía más infeliz, y defraudado en amor;

¿habrá acaso mayor duelo que oir