ataron todo mi cuerpo,
aherrojándome brutalmente en la cárcel.
339.
Excusado decir mi asombro y tristeza,
sobre todo al saber que asesinó al rey
el conde Adolfo, haciendo otro tanto
con mi padre amado, que se complacía en su hijo.
340.
El deseo de enriquecerse y ser rey,
y su sed de mi sangre impulsaron