y todavía sin saber cuál sería su último destino....

Aquí se cortó la larga narración,

tomando entonces la palabra el moro:

347.

Ya que de tu vida vine en conocimiento,

conocerás también la de con quien hablas.

Yo soy el Aladín, de la ciudad de Persia,

vástago del ilustre sultán Ali-Adab.

348.

Por este rocío que cae cual aguacero,